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PREVENCIÓN DEL DOLOR LUMBAR. TIPOS, SÍNTOMAS Y TRATAMIENTO… PARA MAYORES DE 50 AÑOS

Uno de los malestares que todos hemos sufrido alguna vez es la lumbalgia, también conocida como dolor de la espalda baja. Casi siempre es una afección que no tiene un origen grave, pero puede llegar a ser muy molesta hasta el punto de dificultar o incluso detener nuestras actividades diarias. A partir de los 50 años, este tipo de patología tiene una mayor incidencia, ya que los años anteriores se suelen cometer excesos posturales que condicionan el grado de riesgo de tener este padecimiento.

El estar muchas horas sentados al día, hacer poco ejercicio y otros hábitos de vida poco saludables, son los factores que conviene evitar en la medida de lo posible, para actuar de forma preventiva ante el dolor lumbar.

 

Los tipos de dolor y sus síntomas

El malestar en la zona lumbar puede ser multifactorial. Se puede clasificar según el tipo e intensidad de los síntomas que se presentan, así como las causas que originan las molestias.

La primera y más común es la que se origina por una distensión muscular. Esta puede ocurrir cuando se estiran los músculos y los ligamentos de la espalda más allá de su capacidad elástica natural, lo que puede provocar pequeños desgarros en la zona. Los síntomas más comunes de la distensión son un dolor súbito en la zona lumbar que no llega a irradiar hacía la pierna, dificultad para moverse y, a veces, espasmos en la espalda. Esto es común cuando se realiza algún esfuerzo excesivo o puede deberse a un golpe o una caída.

Otra causa común entre la población adulta es la ciática. Este tipo de lumbalgia es provocada por una presión en un nervio que desciende hacia la cadera, conocido como nervio ciático (de ahí viene su nombre).

DOLOR LUMBARES

 

A diferencia de la distensión, la molestia se extiende desde la espalda baja hasta la pierna o glúteo. También es un dolor persistente, aunque más agudo, y generalmente es mayor si se permanece de pie.

En casos más graves podemos hablar de la discartrosis. Esta afección llega a diferenciarse de las anteriores debido a la presencia un dolor crónico y persistente durante meses que llega a empeorar al permanecer sentados. Lo que lo agrava es su causa, que es el desgaste de los discos de la columna vertebral. Si no recibimos tratamiento, puede afectar la flexibilidad y movilidad de las piernas, además de producirse un dolor agudo al inclinarnos hacia atrás.

Pautas para la prevención

Una buena noticia es que, sin importar lo molesto que nos resulte el dolor lumbar, este malestar se puede evitar. Nuestras acciones diarias son importantes para mantener una buena salud en la espalda y, por consiguiente, nos ayudan a prevenir las afecciones de esta.

En la época actual, en la que hay una mayor cantidad de empleos en los que se requiere estar sentado durante varias horas, es indispensable empezar a aprender a adoptar las posturas correctas para la prevención del malestar en la espalda baja. Al estar sentados hay que apoyar la espalda en el respaldo de la silla. Por el contrario, si nos encontramos mucho tiempo de pie, hay que apoyar uno de ellos en algún soporte, alternándolos cada cierto tiempo. Por último, si necesitamos realizar alguna torsión de la espalda, debemos hacerlo con todo el cuerpo y lentamente, para evitar torcer el tronco y comprometer a la musculatura.

En caso de que nuestro trabajo requiera cargar materiales pesados, se recomienda seguir las siguientes indicaciones: cuando levantemos una carga del suelo, hemos de hacerlo flexionando caderas y rodillas; en lo posible, dividiremos las cargas en pesos más pequeños, para evitar un exceso. Y siempre que sea pertinente, hay que hacer pausas para descansar y evitar forzar demasiado nuestra espalda.

La obesidad y el sobrepeso son afecciones que pueden dañar las articulaciones y las vértebras. Por eso es importante prevenirlas con una buena alimentación, a la par que con actividad física regular. También junto con estos hábitos saludables, se pueden realizar ejercicios específicos para fortalecer los músculos de la columna y de esta forma evitar la distensión.

 

La utilidad de la fisioterapia

Sin duda, podemos recurrir a la fisioterapia para prevenir y aliviar los síntomas del dolor lumbar. Este tipo de terapia abarca un amplio rango de métodos físicos y aparatología médica. Está enfocada a disminuir la probabilidad de sufrir dolor, además de mejorar los síntomas si ya lo padecemos, al mismo tiempo que nos ayuda a fortalecer la musculatura. Algunas de las técnicas de fisioterapia para tratar el dolor lumbar son las siguientes.

  1. Terapias pasivas

Los métodos de este estilo son aplicados a los pacientes para aliviar o prevenir molestias.

Un buen ejemplo es el uso profesional de la diatermia o terapia de radiofrecuencia. En la clínica de fisioterapia Nordicfysio contamos con la diatermia Wimback, la cual nos permite eliminar el dolor y la inflamación, de forma no invasiva, gracias a la energía que proviene de una corriente de alta frecuencia que oscila entre 300 KHz y 1 MHz. Esta corriente, estimula los mecanismos naturales de “auto-reparación” del organismo favoreciendo los intercambios intra y extra celulares.

Sin duda la aparatología médica Wimback combinada con la práctica del terapeuta, ofrece resultados espectaculares y una rápida rehabilitación de las funciones musculares y articulares. Lo consideramos un verdadero bio-acelerador fisiológico.

 

 

También queremos destacar la terapia manual avanzada denominada Pold, un abordaje innovador de efectos inmediatos indicada especialmente en las patologías degenerativas, compresivas y que suelen cursar con limitación de la movilidad y de la biomecánica articular.

Este tipo de trabajo terapéutico se basa en un movimiento oscilatorio aplicado manualmente sobre los músculos, tendones y articulaciones. Y el efecto de esta movilización, es visible y notorio desde la primera sesión, expandiéndose sus beneficios al resto del organismo.

  1. Terapias activas

Estos tratamientos se enfocan a ejercicios de fortalecimiento físico. Estas actividades son las más utilizadas para el tratamiento de los dolores en la espalda baja. Consisten en ejercicios que ayudan a fortalecer los músculos lumbares y de soporte abdominal (músculos próximos al estómago). Estos músculos son los que ayudan a darle soporte a la columna vertebral, por lo que si estos se encuentran en buen estado nos ayudará a reducir las molestias de esta zona. Los ejercicios más aceptados como terapias activas son los estiramientos y el pilates.

  1. Estiramientos

Nos ayudan a mantener la flexibilidad de los músculos y a deshacer las tensiones acumuladas. Recomendamos realizarlos bajo la supervisión del terapeuta, quien determinará el tipo de estiramiento, así como su intensidad y duración.

Es ideal, en este sentido, la terapia RPG (Reeducación postural global), que va a conseguir reequilibrar las tensiones corporales de forma global, evitando los estiramientos segmentarios, por ser totalmente ineficaces.

ESTIRAMIENTOS

 

Trabajando las cadenas musculares de forma activa y progresiva, lograremos aliviar los síntomas e incidir en la causa de la lesión.

La lumbalgia es un malestar más común de lo que pensamos. La mayoría sufriremos el padecimiento en algún momento de nuestra vida, y la mejor medicina siempre será la preventiva. Es importante conocer los síntomas principales de cada tipo, así como los tratamientos disponibles para cada uno de ellos.

Además, no hay que olvidar los hábitos saludables para el bienestar de nuestra columna vertebral. Esto nos permitirá disfrutar de una espalda sana, lo que nos aportará mejor calidad de vida.

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